La primera de las medicinas, y la base del despliegue de la conciencia, es la capacidad de habitar nuestro cuerpo: de sentirlo, de enraizarlo, de darle apoyos, de ponerlo en sintonía inteligente y precisa con la fuerza de la gravedad… El cuerpo es el espacio en donde resuenan los niveles más profundos y sutiles de nosotros mismos. 

Desde la perspectiva de Cadenas Musculares GDS, esta facultad sensitiva y de escucha corporal la asociamos a la Familia de Músculos AM (antero-mediana).

 

Los músculos de la familia AM nos permiten enraizar en la tierra cuando estamos de pie mediante el desbloqueo de las rodillas, lo cual será la base de una columna vertebral bien posicionada, flexible y erguida.

                                                                   

 

Son también los músculos de las cadenas antero-medianas o AM los que posibilitan la posición fetal, una posición de auto-centrado inmóvil muy ligada a la escucha interna y al contacto sensorial propioceptivo, es decir, a la capacidad percibir la posición de nuestras articulaciones y segmentos corporales entre sí sin necesidad de la vista. Desde esta escucha enraizada podemos conectar con nuestras necesidades, sin exagerarlas ni negarlas, y aprender a cuidarnos y cuidar, a nutrirnos y nutrir.

La acción de los músculos de la cadena AM expresan el enraizamiento, la sensibilidad y la interioridad, en sintonía con el arquetipo materno, con aquello que es capaz de hacer contacto, para nutrir y proteger desde esta simbiosis y no desde el intelecto, es decir, desde lo que creo que necesita el otro. AM resuena con lo conocido, con lo que nos da forma, pertenencia y raíces, es la base de la futura conciencia diferenciada.    

Por más que seamos luz, nuestro compromiso es con la forma. No se trata de escapar de una tierra hostil y desacralizada hacia el paraíso perdido, sino de labrar este planeta con la inspiración del cielo. Con una nueva sensibilidad y una nueva inteligencia que penetre en lo más denso y concreto hasta modificar su vibración.

Una parte de nuestra atención va aprendiendo a habitar el cuerpo permanentemente, a garantizar su entrega a la Tierra a través del entramado de nuestro esqueleto instante a instante. Esta presencia se traduce en un buen tono muscular, es decir, un cuerpo relajado, consciente de la solidez del esqueleto y de los apoyos sobre que lo reciben.

El contacto con el cuerpo, nuestro primer hogar, nos trae al aquí y al ahora, al famoso momento presente: el cruce entre la horizontal y la vertical y la puerta de entrada a la sincronicidad. Habitar el cuerpo es un estado semi-meditativo en donde constantemente somos conscientes de su postura, de su relación con la fuerza de la gravedad, de su volumen, de sus límites y del esqueleto sobre el que está construido.

La propuesta en esta primera práctica es entrenarnos en este contacto mediante la atención, la percepción y la pasividad corporal, es decir, la capacidad para soltar, para dejar de retener. Más adelante, esta misma habilidad será la base para la gestión y la trascendencia del dolor emocional. 

Tumbado en el suelo sobre tu espalda, explorarás tus APOYOS y tus diferentes «CAPAS»: 

  • Gracias a nuestros APOYOS encontramos la  seguridad de soltar, de entregarnos al suelo, de dejarnos sostener abiertamente por la Tierra. Los apoyos son la clave de la relajación y del enraizamiento. En todo momento debemos tener claro dónde estamos apoyados.
  • Los LÍMITES de tu cuerpo vienen dados por la sensibilidad de la piel que te rodea, la cual te delimita como individuo al tiempo que te comunica con el «exterior».
  • Tu ESPACIO INTERNO es el volumen de tu cuerpo, ese espacio que queda contenido dentro de tu piel.
  • Tu SOLIDEZ reside en el esqueleto alojado en la profundidad de tu espacio interno. Sobre el firme armazón de tus huesos se construye todo lo demás.

¡Qué disfrutes del relax y el descubrimiento! 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reproductor de audio.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *