En los principios del confinamiento, cuando aún andábamos a uvas, una amiga falleció inesperadamente. Tras una sesión hospitalaria de quimioterapia la cual le recomendaron realizar «para más seguridad», y a la que «por si acaso» no se negó, más por miedo o inercia que por convicción, llegó a su casa con fiebre. Lo siguiente fue dar positivo en un test de coronavirus y caer presa de la preocupación. Lo último fue morir aislada. Muy duro. Todavía me cuesta asimilarlo. Aunque whatsapeé con ella periódicamente, fue todo tan rápido que no lo vi venir. Creo que no me lo contaba todo y que le quitaba importancia a sus síntomas por no asustarse a sí misma. Creo que fueron su pasividad ante ese exceso de quimioterapia, y ante muchas otras cosas, y el desarraigo profundo que padeció en sus últimos meses y que la empujaba hacia hábitos destructivos, las verdaderas causas de que su joven cuerpo no pudiera continuar. 

Este comienzo fue tan contundente y abrumador, y lo que siguió tan extraño y confuso, tan plagado de contradicciones… que quedé absorbida por la necesidad de comprender, de tener una visión panorámica desde la cual poder discernir y unificar.

Demasiadas veces hemos escuchado que “venía el lobo” con respecto a falsas pandemias gripales, como para no sospechar en esta ocasión. Pero, a pesar de todos los indicios, el poder de la sugestión, el disgusto y la psicosis colectiva lograron hacerme dudar. Intentando destilar una síntesis útil que me permitiera afianzar la orientación interna, me dejé la piel y la energía. Viví pegada al ordenador durante semanas, incapaz de darme tregua. Parar para comer o dormir me parecía un fastidio, tal era la fiebre que me poseyó.

Ahondé en la Ciencia Curativa Germánica y escuché a mucha gente fuera de los medios oficiales. «Casualmente» todos mis referentes, y las personas que más confianza me inspiraban, desde los más científicos a lo más esotéricos, eran críticos con la situación. «Por si acaso» estudié todo remedio capaz de ayudar en una supuesta urgencia, especialmente los «prohibidos», esos cuya información desaparecía de youtube fulminada por la censura de la «inquisición» moderna. Además de la consabida saturación que se produjo en la sanidad pública, comparto opinión con el Doctor Antonio Sitges-Serra, autor del libro «Si puede no vaya al médico«, donde advierte sobre la dramática medicalización de nuestra hipocondríaca sociedad. 

Aunque ha sido una ocasión de oro para ahondar y asentar conceptos, la obsesión me pasó factura. Tenía los pies congelados día y noche y la cabeza a mil. Finalmente se me desencadenó una hemorragia uterina de más de veinte días de duración que casi me deja seca. 

Tuve que parar un poco el carro. El movimiento en las redes era frenético, cada uno tirando para un lado y compartiendo cualquier cosa. Corté con varios grupos de whatsapp que bombardeaban a destajo con informaciones de baja energía y que me drenaban. En muchos otros informé de que me retiraría un poco. 

Me habían afectado las mentiras, las discusiones y la ansiedad del mundo. Contacté con Soleika Llop, una terapeuta amiga y me sumé a sus meditaciones grupales de Alquin¡mia Genética. Comencé a invertir en periodos de introspección.

Lloviendo sobre mojado, otra paciente muy querida y cercana, ingresó en el hospital repentinamente enferma. Se hundió literalmente tras una semana tomando un fuerte tratamiento de quimioterapia con el cual tampoco comulgaba y que también tomó obedeciendo al “por si acaso», sugestionada por la interpretación de unas pruebas que parecían confirmar su empeoramiento, aunque ella estaba feliz y pletórica de energía, sin ningún tipo de síntoma. 

Yo seguía sangrando y me sentía débil. Mi paciente, en el hospital, de cirugía en cirugía y aislada por la cuarentena, se iba debilitando también a causa de una hemorragia interna. Nos whasapeábamos regularmente y me iba contando con la voz cada vez más quebrada aunque manteniendo la moral, al menos aparentemente. Tres veces por día me sentaba a meditar y realizar técnicas de sanación para las dos, con devoción y perseverancia férreas. 

Pero un día, ya con un hilo de voz, el mensaje que grabó fue uno de despedida. Había sido desahuciada y sentenciada de muerte por el personal médico. Esa tarde los de paliativos le pondrían la sedación que se la llevaría pacíficamente de este mundo…

No me lo podía creer. No tenía ningún sentido para mí. Quería decirle que no se rindiera, pero no me sentía en el derecho de perturbar su libre albedrío en tan difícil y heroica decisión. Temía hacérselo más difícil con insensatas esperanzas sin contrastar, pues no sabía los detalles médicos. Solo osé decir que seguiría realizando las sanaciones, pasara lo que pasara y estuviese donde estuviese porque no podía perder la esperanza.

Por más que repasaba su caso no encontraba lógico aquel desenlace. Tanto ella como yo habíamos sentido muchas veces su curación, no como una fantasía, sino como un estado energético que se percibía. Ella había trabajado profunda y honestamente consigo misma y antes del tratamiento médico era una persona radiante y feliz. Aunque hubiera “patinado” durante una semana con un tratamiento inadecuado, no podía creer que no pudiera remontar. ¿Qué había pasado? Su pérdida me apenaba mucho y además me dejaba muy descolocada, ya que tiraba por tierra muchas de mis certezas sobre la curación.

Sola en casa, y tras este nuevo impacto, comencé a temer una pérdida de conocimiento. La merma de sangre, sumada a la impresión de verla salir de mi cuerpo día tras día y a la impresión de los últimos acontecimientos, me dejó la tensión y la moral por los suelos. Mi amiga Yolanda, (también terapeuta de mi paciente) me llamaba y escribía a menudo para comprobar que estaba consciente y comentar la jugada. No me apetecía tomar los coagulantes químicos protocolarios, llenos de efectos secundarios ni quería ir al hospital, dadas las circunstancias. Así que, a última hora de la tarde, un poco paranoica, bajé a la farmacia a tomarme la tensión para tener alguna referencia objetiva de mi estado. 

Aunque me salió la tensión descompensada, la sincronicidad de la vida me echó un cable. Resultó que la farmacéutica que me atendió había sufrido hemorragias parecidas y me recomendó cambiar la homeopatía que me habían recetado por China Rubra 9CH y Sabina 5CH, así como aplicar frío sobre el bajo vientre. Para mí no hay nada más motivador que conocer a alguien que haya pasado por lo mismo que uno para confiar en la curación. 

Llamé al 112 para saber a qué hospital debería acudir en caso de urgencia y me puse manos a la obra para no tener que ir. Comencé a tomar los remedios homeopáticos cada diez minutos mientras escuchaba vídeos motivadores dispuesta a solo dormitar para poder vigilar el sangrado, ya que temía quedar inconsciente durante la noche. Y sucedió que dos horas más tarde la hemorragia amainó… Qué alivio por dios… Pensé con gratitud en ese algo que siempre termina por echarnos un cable, ese ángel protector, esa vida que, en el momento de mayor peligro, aparece y nos echa un cable, si nos escuchamos, no desistimos y no lo obstaculizamos.

Seguí meditando, implacable. Eran momentos muy gratos e íntimos. Aunque habían pasado cuatro días desde el mensaje de despedida de mi paciente y la creía ya en el otro mundo, no la saqué de mis visualizaciones. Curiosamente, en ellas aparecía contenta y vital. Pensaba que se debía al hecho de que se había ido con aceptación, sin resistir.

En esas estaba cuando al día siguiente, como en una película, vuelve a enviar un mensaje de voz… ¡Casi me da un infarto! El corazón se me salía del pecho… El éxtasis de aquel momento es inenarrable. Por ella y por lo que significaba para todos. La benevolencia de la vida la acompañó cuando le hicieron el famoso test y dio negativo, porque gracias a eso la dejaron irse a su casa a morir tranquila. En caso contrario hubiera estado obligada a cruzar el velo confinada en el hospital en soledad, sin poder siquiera despedirse… Volvió a convocar la sincronicidad cuando la mujer de paliativos se negó a activarle la bomba de morfina, considerando que estaba demasiado consciente, y se limitó a aplicarle una suave sedación. A partir de ahí, confortada por los caldos calientes de su madre y por la fe en la regeneración de su pareja, en su casa, y libre de la funesta medicación, comenzó a prosperar muy lentamente. 

Tras el primer atisbo de mejora los médicos pretendieron repetirle el TAC, así como enchufarle un nuevo tratamiento de quimioterapia. Pero ella era ya una renacida y tenía claro cual era su camino. No necesitaba para nada un TAC en aquellos momentos y mucho menos entorpecer su curación con veneno, en un momento de tanta fragilidad. No había salido triunfal de su cara a cara con la muerte para seguir aceptando falacias. Con agua de mar, mijo, la melodía arcaica del doctor Hamer, descanso, meditación, fe, conciencia, fortaleza y afecto, fue regenerando y dejando su cuerpo hacer mientras dejaba atrás los miserables y fallidos pronósticos de muerte que le cayeron encima.  Cuando la medicina no encuentra cómo curar sería más honesto que reconociera que “con lo que sabe no se puede hacer nada más” en vez de sentenciar “tu enfermedad no tiene cura, te quedan unos días de vida”. No obstante, incluso realidades de tan baja vibración, vienen a enseñarnos lecciones. Al afrontar nuestro destino con nobleza y valentía podemos salir por el otro lado. Siempre podemos decidir cómo tomarnos las cosas. La libertad de no victimizarnos es algo que nadie puede quitarnos.

Desde que yo misma atravesé una experiencia parecida con el cáncer, soy una convencida tanto del poder, como de la lógica de la biología. Pero tras este episodio mi fe en la potencia de un organismo para revertir cualquier estado cuando no se le entorpece ni es su hora, se ha vuelto inquebrantable. Una lección que nunca olvidaré. Una prueba de fe en toda regla. Un verdadero regalo en plena transición terráquea hacia un nuevo modo de funcionar y de comprender la realidad. Una transición urgente que nos ha estallado en la cara mientras corríamos como hamsters en la rueda de la desconexión y del consumismo insensato. Estar dormido ya no es una opción. Ni siquiera basta con saber. Es hora de aplicar. Hora de aceptar lo nuevo en nuestras vidas de una vez por todas.

Es muy complicado averiguar la verdad completa de todo lo que ocurre en nuestro mundo, ya que hay mucha manipulación y no todo está al alcance de nuestra comprensión. Pero algunas evidencias van quedando al descubierto para cualquiera que quiera ver, como el hecho de que nuestra medicina actual está tomada por la farmacéutica. La mayoría de nuestros médicos o bien están contaminados por esta visión, o bien tienen las manos atadas a causa de la tiranía de los protocolos que les impiden pensar y tomar decisiones libres y adaptadas a cada momento persona y circunstancia, ya que cualquier muerte fuera del protocolo es atribuida sistemáticamente a una mala praxis. No es para eso que han estudiado más de una docena de años. Por otro lado, los pacientes también tienen algo que decir. No todos queremos ser sometidos por la fuerza a tratamientos que fomentan la inconsciencia y la dependencia, que no saben nada de quiénes somos y que nos infantilizan. Muchos queremos poder elegir sin ser señalados ni castigados por ello.

La industria farmacéutica no trabaja para la salud. La mayoría de las vacunas y medicamentos no están diseñados para curar. Las grandes organizaciones que parecen cuidar de la humanidad son falsas: colaboran en su decadencia y en su esclavitud buscando su propio dominio y provecho.

La sanidad pública actual es admirable en urgencias y reparaciones, en asuntos tales como fracturas, accidentes, quemaduras graves, infartos, cirugías, reconstrucciones… pero para las dolencias de la vida diaria y las enfermedades denominadas «crónicas» no queda otra que aprender auto-cuidado, investigar alternativas y desarrollar el coraje de asumir las consecuencias de pensar fuera de la masa.

No digo esto desde el odio ni desde el victimismo, sino desde la constatación de una evidencia, ya que llegados al punto en el que nos encontramos es necesario tener claridad acerca de la naturaleza de los obstáculos a los que se enfrenta nuestra evolución. Del mismo modo, quienes nos consideramos conscientes o despiertos, deberíamos reconocer que una «visión panorámica», incluye reconocer en nosotros las mismas falsedades y ansias de poder que criticamos en el mundo, aunque sea a otro nivel. La tiranía solo podrá afectarnos si nos encuentra ciegos y adormecidos, más preocupados de buscar un culpable de las consecuencias de nuestra forma de pensar y de vivir que de analizar nuestras pretensiones, nuestro egoísmo y nuestra comodidad. Si no asumimos nuestra responsabilidad, colaboraremos en la decadencia y caeremos en la trampa de quienes nos quieren debilitados y sometidos, en vez de recuperar nuestra potencia a base de coraje y autenticidad.  Detrás de toda aparente aberración hay un propósito profundo para que las cosas sucedan, y siempre tenemos todos una responsabilidad en lo que ocurre, en lo personal y en lo global.

En el área de la salud, si aceptamos que todo desarreglo en lo físico es la expresión de algún límite con el cual nos hemos topado, lo más importante será el interés que le dediquemos a comprender cómo funciona nuestra biología y el mensaje de lo que nos está pasando. Este aprendizaje y esta conciencia curan. La enfermedad viene a hacernos evolucionar cuando perdemos la coherencia, obligándonos a un contacto más profundo con nosotros mismos.

En el proceso, podemos ayudar con remedios sencillos y a la mano que nos permitan evitar, en la medida de lo posible, el tener que sobrecargar un hospital. Como ya Hipócrates recomendaba, remedios que no dañen. Tenemos las hierbas de toda la vida, el agua de mar, la melodía arcaica del doctor Hamer, el aceite de CBD, la homeopatía, los complementos, las esencias florales, incluso algún calmante ocasional en caso de dolor agudo, por qué no, tampoco somos mártires. Una cosa es utilizar una medicina como apoyo puntual para un fin concreto y otra pretender curarse a base de tragar pastillas. Hay además muchos terapeutas y terapias inteligentes para echarnos una mano. 

Es necesario educarse en el cuidado de nuestra salud del mismo modo que aprendemos a cocinar, a maquillarnos, a hablar otro idioma o a cuidar de las plantas del jardín. No es tan complicado, ya que la maravilla de nuestro cuerpo lo hace casi todo, pero vender medicinas requiere que nos creamos que sí lo es. Muchas enfermedades son exageradas o inventadas para causarnos miedo y así vendernos luego el remedio que en el mejor de los casos nos mantendrá vivos pero enfermos y dependientes, despojados de nuestra autoridad y potencia. 

También para los síntomas de esta supuesta epidemia del covid-19, sea lo que sea lo que los cause, existen remedios eficaces aunque no sean utilizados en la inmensa mayoría de los hospitales del mundo ni sean mencionados en la tele ni en los medios oficiales, lo cual ya dice mucho del panorama actual. La información con respecto a estos remedios y opiniones disidentes, no solo es excluida de los medios oficiales, monopolizados por el poder, sino que también es sistemáticamente eliminada de las redes, lo cual aunque inverosímil, sucede ante nuestras propias narices en pleno siglo XXI.

Tras dos meses y medio desde el inicio del confinamiento, quedo atónita al descubrir hasta qué punto la mentira afecta, no solo al campo de la medicina, sino también a la economía, medios de comunicación, ecología, ciencia y demás ámbitos sociales.

Nadie es inmune al miedo ni a la sugestión, así que es necesario informarse seleccionando fuentes fidedignas, que nos hagan abrir los ojos al mismo tiempo que no dejarse tragar por la avalancha informativa que va directa a «matar», a hundir la moral del ciudadano para luego venderle protección al precio de su libertad. 

El tiempo del «Papá-Estado» pasó. Ahora el Estado deben ser todas nuestras individualidades particulares, en auto-referencia, funcionando en red. Es urgente asumir, no mirar hacia otro lado, recuperar el contacto interno, el conocimiento directo desde lo más profundo del corazóntrascender el miedo, dejar de ser sobornables, unirnos y reconducir nuestra obediencia hacia nuestra dignidad. Las ideas, el cuestionamiento, la información… no serán efectivas si no se arraigan en el cuerpo, si no se sutura la grieta entre la mente y el corazón, si no somos capaces de ser coherentes.

Liberarse no es controlar ni pelear con lo de «afuera». No es victimizarse ni buscar culpables. No es aniñarnos buscando quien haga el esfuerzo por nosotros. No es huir de una tierra hostil y desacralizada hacia alguna fantasía protectora. No es sobrevivir. Liberarse es ocuparse de uno mismo y también ser sensible al sufrimiento de los demás. Es salir de la esclavitud y no fomentarla, es pensar y relacionarse sin competitividad, sin juicios y sin opiniones fijas como el hormigón. 

El diálogo comienza entre la propia mente y el propio corazón, una alianza que nos da el acceso a un conocimiento que es patrimonio de toda la humanidad y que no requiere de ningún intermediario ni permiso. Una alianza que activa la sincronicidad, esa fuerza creativa por la que todo sucede a tiempo y en orden, por la que todo lo que necesito me llega.

El vínculo, la relación, el diálogo, el encuentro, lo inclusivo, el cristo, dios, el amor… Se trata de la voz de esta alianza, la cual no pelea ni reacciona, sino que se eleva y se abre a tratar las diferencias con amor.

Necesitamos desarrollar la habilidad de escuchar esta voz, de conectar con ella, antes de poder conquistar el coraje de llevarla a la práctica y convertirla en la infalible guía de nuestra vida. 

Si hasta ahora era el miedo quien nos guiaba, en la nueva Tierra lo serán mente y corazón unidos.

 

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.

………………

No importa cuan estrecho haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

(William Ernest Henley)

 

 

34 Comentarios

  1. Gonzalo

    Caray Clara. No sabía todo esto, de tu amiga fallecida ni de ti. Qué bien expuesto.
    Me alegro mucho de este testimonio, valiente y centrado, por supuesto como siempre sin perder la compostura ni culpabilidad. Un super abrazo

    Responder
    • Clara

      He tenido que perder la compostura muchas veces y culpabilizarme hasta el infinito para poder ver y aprender, y aún sigo en ello, ya que los automáticos se van cayendo cuando pueden, mientras tanto reconocimiento y aceptación… muchas gracias a ti por tomarte el tiempo de leerlo Gon

      Responder
      • Marigel

        Gracias infinitas Clara por tus palabras de sabiduría, que refrendan mi idea recabada recientemente sobre todos estos acontecimientos, a los que doy también gracias que hayan sucedido para permitirnos abrir aún más los ojos y centrarnos en la llave que nos abre este nuevo camino: el amor, que procede de la unión entre el corazón y nuestra mente superior.
        Gracias una vez mas por compartir tu fabulosa historia, dura pero necesaria para llegar a este aquí y ahora.

        Responder
        • Clara

          Hola Marigel! sí que hay algo emocionante en todo este drama, como si ahora la vida fuera más de verdad y estuviéramos todos más cerca, no sé lo que vendrá pero a la larga la Tierra será un lugar mejor y nosotros lo habremos vivido juntos en primera línea… un abrazo fuerte!!

          Responder
    • Gemma

      Uauhh Clara, me ha impresionado todo lo que te ha tocado vivir estos dias. Eres una fuente inagotable de inspiracion; tu fuerza, tu responsabilidad y tu determinacion en hallar tu verdad, a pesar de las dificultafes, el no doblegarse y seguir fiel siempre a ti misma a pesar de todo,. Gracias por compartir tanto y por estar ahi. Eres Luz. ❤️

      Responder
      • Clara

        Me alegra mucho saber que te inspira Gemma! muchas veces me traiciono, no te creas, pero cada vez tengo más confianza, mi trabajo me pone también en contacto con muchas historias de gente admirable que me permite aprender, como la chica de la historia, y todo me va ayudando a hacerme una idea de las cosas para todos, si no fuera por los que recibís mis conclusiones con entusiasmo mi pasión por transmitir no sería nada, esto es un circuito en movimiento!!

        Responder
    • Maite

      Siempre tan humana, Clara ♥️

      Responder
      • Clara

        «Nada humano me es ajeno»… no sé dónde lo leí y se me grabó… gracias Maite

        Responder
    • Yolanda

      Mi querida amiga del alma,
      Gracias por escribir este texto tan cargado de verdad e inspiración.
      Cómo dices, son tiempos de estar despiertos para aplicar lo que sabemos, para cooperar sin competir y para buscar la verdad de nuestro corazón.
      Es un privilegio compartir la vida contigo.

      Responder
      • Clara

        Tú viviste esta historia conmigo en primera persona!! madre mía… Son muchas ya que hemos pasado juntas— Lo mismo digo!!! tengo mucho que agradeceros ♥️

        Responder
  2. Neus ortola alonso

    Yo no confio en los médicos en general, pero tengo tres amigos médicos que para mi son fundamentales.
    Ellos suelen practicar las dos medicinas
    Un saludo Clara
    Neus

    Responder
    • Clara

      Están muy influidos por del sistema… aún así, como en todo, hay de todo, hay quien se deja llevar y quien piensa por sí mismo, me alegra que tengas médicos en quienes confiar Neus, un abrazo y gracias

      Responder
  3. Paula

    Hola Clara, yo tampoco sabia nada de todo lo que te ha estado pasando, lo has expuesto muy bien valoro tu fuerza y empatia y tu resistencia y sentido comun, gracias por compartirlo, nos haces sentir mas fuertes y seguros en esta trayectoria que estamos inmersos todos y que requiere en grandes dosis de ese binomio que expones mente-corazon, gracias y un gran abrazo

    Responder
    • Clara

      Entre lo que recibimos de otros y lo que damos vamos tejiendo entre todos la red acuariana de lo nuevo!! me llena mucho este sentimiento de estar conectados y compartir, yo también valoro mucho tu presencia y comentario, un abrazo Paula

      Responder
  4. Rosa

    Gracias por contar tu experiencia. Seguramente todos habremos pasado por diversos túneles y caído en distintos pozos. La lectura de este texto anima a empoderarse, algo fundamental para los tiempos que llegan. Un abrazo grande, Clara y muchas gracias.

    Responder
    • Clara

      Seguro! diferentes ángulos de lo que todos estamos viviendo que nos ayuda a reconocernos y encontrar comprensión y nuevas perspectivas, un abrazo Rosa

      Responder
  5. Reyes

    Muchas gracias Clara. He empezado a leer y no he podido dejarlo hasta el final
    Me da paz comprobar que en tus palabras, efectivamente no hay victimismo, aunque me pueda imaginar el dolor. Son experiencias de esperanza y tú vida siempre lo es
    En el «ahora» que estoy, voy acogiendo el cambio
    Muchas gracias con mi cariño

    Responder
    • Clara

      Me encanta que te haya enganchado! eso es importante cuando el texto es largo… te diré que aunque hubo dolor la síntesis de todo ha sido de mucha plenitud ante lo vivido, como si las piezas de un «tetris» fueran encajando cada vez mejor. Poco a poco mi aprensión disminuye y encuentro dentro más valor y confianza para, como dices, acoger estos tiempos y lo que traigan lo mejor posible, ya que la cosa pinta intensa y aún queda mucho por vivir. Un abrazo Reyes!

      Responder
  6. Vanesa

    Clara eres un ejemplo.. tu vida y tus reflexiones nos despiertan.. no dejes de hacerlo que somos muchos los que aún estamos dormidos pero con ganas de despertar.
    Gracias.

    Responder
    • Clara

      Entre todos nos vamos despertando!! Tranqui, vais a tener que aguantarme porque mi intención es no dejar de compartir, lo siento parte de mi propósito y cuando no lo hago me siento como si tuviera los deberes del cole sin hacer, jajaj, he dedicado este tiempo a arreglar mi web y retomar canal youtube y tecnología en general, muchas horas y una hazaña para mí, pero ahora que está hecho lo más gordo me siento satisfecha e imparable! Gracias Vanesa!

      Responder
  7. Àngels

    Perfecta exposición, Clara. Muchas gracias por compartir

    Responder
    • Clara

      Un placer, gracias Àngels

      Responder
  8. Nieves Batista

    Muchas gracias por tu texto Clara, me ha enganchado de principio a fin. Es redondo, no queda puntada sin dar ni relacionar. Tú síntesis de lo que has vivido, experimentado, sentido y pensado, ayuda a unificar.
    Me toca mucho el tema de los protocolos cuando dejan de lado el sentir y el resonar, cuando dificultan el pensamiento y el discernimiento, y así está siendo.
    Y si, coincido totalmente en que nuestra responsabilidad de cuidarnos y cuidar es vital para continuar en este proceso de transformación.
    Gracias nuevamente, me alegra que estés en esta tarea de compartir tus reflexiones !
    Un abrazo apretado para ti

    Responder
    • Clara

      Ay Nieves…! me ha hecho gracia… lo mío es un trastorno obsesivo compulsivo positivizado! 🙂 cada vez más gente se da cuenta y creo que nunca estuvimos tan cerca de que las cosas cambien… más que nunca en esta transición estar unidos nos ayudará al cambio y a superar nuestros miedos, otro abrazo y gracias!!

      Responder
      • Nieves

        Lo veo más como rigor Clara, alguien arriba lo dijo entre los comentarios. Y también la visión global porque todos los temas que tocas están interrelacionados y/o en tu relato los relacionas; y desde allí te posicionas.
        Sea como sea, agradecida de leerte.

        Responder
        • Clara

          Eso también es verdad, y no me ha sido nada fácil encontrar mi voz, el modo de expresar esa circularidad desde la vivencia personal, de modo que pueda resonar con los demás de un modo que sienten pero no saben cómo expresar, pero poco a poco voy encontrando el modo, voy adquiriendo lenguaje simbólico gracias a los buenos maestros con los que me he ido topando. Yo también agradecida de que me leas Nieves.

          Responder
  9. Maria Rosa Oppedisano

    Gracias Clara es tan claro como tu nombre, no se como llegué a ti, pero si sé desde cuándo, fue un día en que necesitaba volver a UCDM y te encontré, me quedé escuchándote,sentí tanta resonancia… era tu corazón quien hablaba y sentía, y ahora te vuelvo a leer y siento lo mismo. También cuando hablas de astrología, que me encanta. Gracias bello SER. Bendiciones!!! Abrazo del alma !!!!

    Responder
    • Clara

      Qué emocionante Rosa! Aquellos maravillosos años de UCDM… :):):) he ido haciendo mi recorrido… me viene bien leer lo que me dices para salir de la inercia de los modelos que a veces se me impone y hablar desde lo vivencial y propio que es lo que llega… pero es también un largo recorrido llegar a eso, a encontrar la propia voz, pues tendemos a imitar y compararnos, un abrazo!!

      Responder
  10. Mary

    Madre mía Clara!! Directo al corazón !!! Además de Clara eres agua cristalina… que quita la sed y alimenta el corazón. Cómo me ha llegado tu experiencia y tu reflexión… la siento como si fuera mía!!

    Todo lo que dices sale de una fuente humana, con sus luces y sus sombras.

    Es larga y profunda la aventura de vivir y más cuando comprendemos que el camino no está trazado sino que se hace al andar, atentos a esa voz de nuestro interior, dejándonos guiar por la intuición y la aceptación. y con la ayuda de las personas que se nos cruzan en el momento justo!!
    Es como los cuentos de nuestra infancia!!

    Que libre me siento ahora!! Estoy de acuerdo y sé por experiencia también que al dejar de centrarse en los miedos y aceptar las circunstancias como un aprendizaje necesario, se puede avanzar por los senderos de la responsabilidad, de la curación y de La Luz!,

    Qué afortunada soy de estar viva!! Y qué agradecida de haberte conocido!!!

    Responder
    • Clara

      Creo que estás viva porque has sido muy valiente y como cuentas has sabido ser coherente con tus difíciles elecciones, algo muy raro, siempre digo que eres «peor» que yo! jajaja…. Para quien nos lea informo de que Mary salió adelante de un doble cáncer de páncreas (si, sí… de páncreas) por sus propios medios, una genia!

      Responder
  11. Gema

    Clara, me he quedado impresionada con la historia. Siento la muerte de tu amiga y que hayas pasado por ese proceso. Te leo, y me emociono, me impresionas y aunque sea una historia dura, me da mucha fuerza. Sé que leerlo es fácil, pero que toca poner en práctica toda la fe, esperanza, valor para poder crear de los momentos difíciles una historia impresionante, con esta. Te siento cada vez más sabia. Me he estado acordando mucho de ti estos días. Un abrazo infinito

    Responder
    • Clara

      Yo también me he quedado con el aprendizaje, y lo siento como un duelo natural y como un regalo… peor que yo lo pasó mi paciente y por suerte está aquí para contarlo y darnos a todos esta historia que nos da fuerza.. En los momentos de la verdad todos somos más valientes y fuertes de lo que imaginamos, sobre todo cuando tenemos historias como esta en la memoria de las que tirar, por eso comparto, porque sé lo que valen para ayudarnos a creer… gracias por tus camentarios querida Gema, yo también me acuerdo mucho de ti!

      Responder
  12. Soraya

    Clara, tus palabras sempre llegan en el momento adecuado. Te abrazo fuerte! Con muchas ganas de verte ❤️

    Responder
    • Clara

      En breve!

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *