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Cadenas Musculares GDS

EL MÚSCULO ES LA HERRAMIENTA DE LA EMOCIÓN

LA CLAVE ES OSCILAR

La metodología G.D.S. se basa en la existencia de cinco familias de músculos,

correspondientes a cinco arquetipos comportamentales que van a definir la noción de terreno predispuesto.

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De esta manera se puede hacer una verdadera lectura del cuerpo:

Por un lado el lenguaje hablado, es decir, la actividad espontánea, el comportamiento inmediato.

Por otro lado el lenguaje escrito, o forma permanente: el modelado del cuerpo resultante de su historia en relación con el terreno predispuesto.

Y también el lenguaje grabado, cuando el exceso de tensión se imprime de forma molesta y el cuerpo pierde su libertad de acción.

 

Esta lectura del cuerpo permite un enfoque global.

La metodología de cadenas GDS es ante todo un método de análisis de comprensión del ser humano,

tanto desde el punto de vista biomecánico como psico-comportamental.

Permite establecer la relación entre estos dos aspectos para una mejor comprensión de la patología

y un tratamiento adaptado a cada paciente.

 

Si no he perdido la fe en la profesión de fisioterapeuta y hoy disfruto de la habilidad para modelar cuerpos,

es gracias al rigor, la creatividad y la pasión con que nuestro genial maestro “Philippe Campignion” nos ha transmitido su conocimiento.

 

El Método de Cadenas Musculares y Articulares GDS es una especialidad  que difiere de la fisioterapia tradicional:

En Cadenas Musculares GDS consideramos que la forma y los gestos del cuerpo reflejan el comportamiento psicológico.

Estos gestos, si no son correctos y se repiten en el tiempo, terminan por deformar la forma corporal:

el movimiento se graba en la forma por medio del músculo.

 

 El equilibrio no es algo estático,sino una permanente recuperación de pequeños desequilibrios

a lo largo de un eje con un centro y una base.

La capacidad de oscilar entre opuestos, sin perder la base, habla de nuestra adaptabilidad.

 

 En GDS, el tratamiento no es analítico sino global,

ya que “el problema no está jamás donde el dolor se manifiesta” (Françoise Mezières).

 

Tampoco se trata de un  tratamiento sintomático, que busque calmar el dolor a cualquier precio, sin perspectiva,

como en el caso de la sección de nervios o inyectando toxina botulínica (pan para hoy y hambre para mañana).

En GDS buscamos las causas descifrando y comprendiendo el terreno corporal de cada persona.

Consideramos que el dolor es solo una señal de alarma que nos advierte de un desajuste,

de una pérdida del equilibrio que requiere que rastreemos los juegos de acción y reacción entre las cadenas musculares.

Cuando una cadena está en exceso, la cadena antagonista (la víctima) es la que manifiesta el dolor.

Si tratamos a la que duele, atacamos a la víctima y la volvemos más frágil.

Antes de suprimir el dolor hay que tomarse el tiempo de escucharlo.

 

Desde nuestro enfoque no basamos el entrenamiento en la potenciación pura y dura, como en el caso de la fisioterapia clásica,

sino en el equilibrio entre las distintas familias musculares, ya que un músculo fuerte no es un músculo rígido,

un músculo sano es capaz de alargarse o contraerse en función de las necesidades.

 

Desde la perspectiva GDS:

Potenciar el cuádriceps impide la recuperación de la rodilla.

Potenciar los abdominales y los glúteos impide la recuperación de las lumbares.

Relajar los piramidales y los psoas dolorosos es atacar a las víctimas…

Este proceder se basa en protocolos fijos que no comprenden el terreno.

GDS restablece la buena función muscular sin trabar ni embrutecer.

 

No somos aplastados por la gravedad, sino por las acciones musculares que luchan contra ella, cuando estas se vuelven excesivas.

GDS considera que no sufrimos pasivamente la gravedad, sino que reaccionamos a ella, y si esta reacción es muy fuerte puede llegar a aprisionarnos.

Las piezas óseas no están aplastadas unas sobre las otras, sino suspendidas por el sistema muscular, el cual evita la compresión.

Un sistema de tensegridad es un sistema formado por barras rígidas sostenidas por elementos elásticos.

En lo biológico (bio-tensegridad) estos elementos, además de elásticos son contráctiles: el sistema miofascial.

Si el tono está equilibrado los elementos óseos están en suspensión y las articulaciones no están comprimidas,

hay espacio entre las superficies articulares, esto es la coaptación.

Pero cuando los músculos trabajan en exceso, se pasa de la suspensión a la compresión.

 

Para la ortopedia clásica, las malformaciones son estructurales (genéticas) y  solo pueden ser corregidas mediante la cirugía.

A veces es verdad, no todo puede ser corregido como algunos defienden, pero hay una diferencia entre una malformación ósea y una mala posición ósea.

El Métodos GDS atribuye la causa de las malformaciones, en numerosos casos, a disfuncionamientos musculares.

Por ejemplo en el caso de un genu varo (piernas arqueadas), podemos pensar que el fémur tiene esa forma, pero no suele ser así.

Cuando ciertos músculos aumentan su tono, las rodillas se separan.

Si estos hábitos se materializan desde los primeros pasos, cuando el crecimiento óseo aún no ha terminado,

la mala alineación del miembro inferior provocará que el crecimiento del fémur y de la tibia no sea igual en la parte interna que en la externa,

y se podrá llegar a un punto sin retorno: el hueso toma la forma que le marca la tensión.

No podemos corregirlo todo, pero en muchas ocasiones sí podremos y será sorprendente.

 

No nos conformamos con una mejor adaptación a la discapacidad. 

Nosotros proponemos una toma de conciencia corporal.

Le damos al paciente imágenes justas para comprender como funciona el cuerpo:

le damos la responsabilidad.

No solo trabajamos para el paciente, sino que le damos las herramientas para que aprenda a hacerlo él mismo,

mostrando cómo funcionan las articulaciones y aprendiendo ejercicios para reinstalar el movimiento justo.

No es suficiente con liberar el movimiento, si queremos evitar las recidivas.

 

Habrá que aprender, por ejemplo:

a sentarse correctamente sobre los isquiones,

a elevar el brazo manteniendo fija la escápula hacia abajo,

a respirar detrás, cuando, a base de vivir deprisa, aspirados por el futuro y el logro, pensando solo en trabajar cada vez más,

el esternón se horizontaliza y la respiración se fija adelante (los pulmones y los alveolos están detrás)…

En un primer tiempo, calmamos el dolor y preparamos los tejidos,

luego reeducamos para re-funcionalizar

y por último enseñamos a la persona los útiles para el mantenimiento.

 

El cuerpo recuerda solo lo que ha aprendido.

Si no se reprograma el gesto justo habrá recidiva.

 

No se trata de cambiar nuestra tipología, sino de devolverle la ADAPTABILIDAD, de añadirle un aprendizaje a mi diferencia.

No todos los pacientes están dispuestos a cuestionarse a sí mismos, pero no somos responsables del mundo: tratamos a quienes quieran trabajar a ese nivel.

Donde hay amor por la medicina, hay amor por la humanidad