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El arte de sostenerse de pie

La forma en la que te sostienes de pie no es gratuita, ya que si no es correcta va a pasarte factura.

La bipedestación es la capacidad de sostenernos “a dos patas”, un logro evolutivo que va a requerir de finos ajustes del equilibrio para poder realizarse de un modo económico.

Esta verticalidad va a necesitar de unos buenos apoyos, de raíces, de un buen arraigo en la tierra, y de una buena alineación hacia arriba entre la pelvis, el tórax y la cabeza.

La falta de base y la desalineación, van a provocar desequilibrios que amenazan la posición vertical, de modo que los músculos en condiciones de evitar la caída se ven obligados a funcionar sin descanso, sobrecargando ciertas articulaciones y contrariando todos los ritmos vitales, de los cuales el más evidente es la respiración.

Para alinearte mejor, comencemos por  conocer a una de las articulaciones más desconocidas e importantes: la articulación de la cadera. 

Es necesario remarcar que la cadera no es uno de los huesos de la pelvis, como puedes creer, sino una articulación, es decir un punto de movilidad resultado de la unión entre dos huesos, en este caso del fémur (hueso del muslo) e ilíaco (hueso de la pelvis) y que se sitúa en el fondo del pliegue de la ingle.Esta articulación te permite mover el muslo con respecto a la pelvis o la pelvis con respecto al muslo.

 

La base de tu cuerpo es tu pelvis y no tus pies como podrías pensar. Tus piernas son entonces un medio de transporte al servicio de tu pelvis y el punto de encuentro entre ambas es, precisamente, la articulación de la cadera: el lugar en donde tu muslo “engancha” con tu pelvis.

Mientras estás de pie, va a ser por tanto indispensable, que tu base que es la pelvis, pueda enraizar en el suelo a través de tus piernas.

El peso de tu cuerpo debe llegar a tus caderas, para después viajar a través de tus piernas, hasta el suelo, en caso contrario el peso se quedará atrapado en tu cintura (zona lumbar) con las consiguientes sobrecargas, ya que las vértebras lumbares cumplen una función de adaptabilidad y no de soporte, .

 

Pero para que el peso de tu cuerpo pueda llegar hasta tus articulaciones de la cadera, hay un previo indispensable: la posición desbloqueada de las rodillas, la cual constituye la piedra angular del edificio vertical de tu cuerpo.

Aclaremos esto:

Tomando como referencia a una persona de perfil, las rodillas pueden situarse en dos posiciones no alineadas:

  • hacia delante (flexión)
  • hacia atrás (hiper-extensión)

Esta última posición hacia atrás, denominada recurvatum de rodilla, se encuentra en un porcentaje muy elevado de la población actual, dado nuestro estilo de vida.

 

Se trata de una rodilla que vista de perfil de desvía hacia atrás “curvando” el miembro inferior. La articulación de la rodilla pierde así la posibilidad de rebotar ya que se encuentra bloqueada, anclada, puedes imaginarte como se sentiría caer sobre las rodillas en esa posición tras dar un pequeño salto. Ya se ve que no…

 

 

En esta posición, queda anulada además la acción del músculo cuádriceps, que ocupa la cara anterior del muslo. El cuádriceps, que es un músculo extensor de la rodilla, cuando estamos parados sobre nuestros pies es el encargado de empujar el suelo, desencadenando así el reflejo de enderezamiento de la columna vertebral.

Lo fisiológico para la rodilla en posición de pie, es decir lo funcional y correcto, es su posición desbloqueada, lo cual equivale a unos cinco grados de flexión, lo justo para liberar el bloqueo, alineando el muslo con la pantorrilla, recuperando la acción del cuádriceps, dejando a tus rodillas en disposición de rebotar, a tus talones capaces de rechazar el suelo y a tu pelvis capaz de apoyarse en los muslos, a través de las articulaciones de la cadera.

El peso de tu cuerpo pasa de quedar atrapado en tu cintura a circular libremente por el esqueleto de tus piernas, desde la articulación de la cadera hasta el suelo, pudiendo desencadenarse así el reflejo de enderezamiento de la columna vertebral, es decir, la capacidad de ir erguido de forma natural, sin tirar hacia arriba sino como una reacción en sentido contrario de la acción de empujar el suelo, gracias a la rodilla desbloqueada.

 

 

La capacidad de tu columna vertebral de erguirse sin esfuerzo, depende tanto de tu capacidad de transmitir tu peso al suelo,

como de tu capacidad para rechazarlo.

Tus rodillas deben permanecer desbloqueadas, tanto para poder apoyarte en las caderas como para poder empujar el suelo.

Cambia tu actitud de ir por la vida encogido, por la de ir cómodamente apoyado, entregando el peso en vez de retenerlo.

Para ello debes ser consciente de tu esqueleto y su solidez.

Descubre el SER del hueso frente al HACER del músculo: descubre la magia del “no-hacer”

 

 

Para una mejor asimilación de este texto puedes ver estos breves vídeos:

DESBLOQUEAR LAS RODILLAS PARA ARRAIGAR EN LA TIERRA

CAMINAR LIBERANDO LA ZONA LUMBAR

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