Reflexión sobre el camino

Estimados compañeros,

muchas gracias por vuestro interés, por vuestra confianza y por vuestra compañía en este camino del perdón en el que tantas veces tropiezo y me caigo, porque cuando flaquean mis fuerzas y las dudas me tientan, mi responsabilidad y mi compromiso hacia esa confianza mutua, me renuevan el impulso para confiar en la Verdad, para mostrar a este mundo de miedos y a mí misma que el amor y la paz no sólo son posibles, sino que son lo único que existe, y la conquista de esta mirada, lo único a lo que merece la pena dedicarse.

Cuando caemos no hemos fracasado, tan sólo nos estamos topando con un nuevo límite de nuestra falsedad, el cual, con ayuda del espíritu, nuestro guía,  puede ser examinado, comprendido y disuelto. Paso a paso, con humildad, honestidad y coraje, vamos permitiendo que nuestra mente vaya siendo ocupada por nuestra verdad ilimitada, ese lugar donde no esperamos nada, no exigimos, no tememos, no hay ansiedad, ni culpa, ni pérdida, ni dolor.

Es inevitable y útil toparse con los propios límites en este mundo, no lo temamos pues, tan sólo volvamos a levantarnos renovando una vez más nuestra alianza con la luz, y sintamos gratitud por ello, en esto consisten el verdadero valor y la verdadera fortaleza.

Si no nos caemos, nos engañamos, desconectados de nuestro sentir. Pero lo que no se reconoce no se puede transformar.
El perdón comienza en ese momento en que dejamos de correr, de huir, de defendernos, de disimular…, ese momento en que nos detenemos, aquietándonos en un instante… y nos damos la vuelta lentamente…

Podemos ser valientes. Podemos madurar. Podemos volver a elegir. Podemos recordar. Tenemos de nuestro lado a la fuerza inconmensurable de lo sagrado, nada menos.

Gracias por darme la oportunidad de aprender lo que trato de expresar.

Gracias también a quien pareciendo herirnos nos da la oportunidad de conocer nuestros límites y superarlos. Cada límite aparece en el preciso momento en que estamos preparados para superarlo, no estamos solos, se nos ha dicho que podemos, que tenemos la capacidad. Nuestra voluntad y nuestra determinación marcan el comienzo de nuestro poder y nuestra libertad. De nuestra resurrección.

En esta Semana Santa, donde los rituales parecen reflejar tan sólo el dolor de la crucifixión y la culpa por nuestros pecados (esos latigazos…!) os dejo con esta frase del Curso que nos recuerda el verdadero significado de la crucifixión: demostrar que la muerte no existe y que sólo hay un juicio: que el Hijo de Dios es inocente.

 

“No enseñes que morí en vano.

Enseña más bien que no morí,

demostrando que vivo en ti.”

2 thoughts on “Reflexión sobre el camino

  1. Muchas gracias, porque con esto recuerdo que en cada nuevo tropiezo debo levantarme y continuar el camino sin mirar atrás, siempre sintiendo que estoy en un proceso que recién inicio y que debo dar gracias porque cada tropezón es un recuerdo de lo que debo mejorar para continuar el camino

  2. Una reflexión preciosa, que como siempre llega en el momento justo. Siempre gracias, Clara, por estar siempre ahí ayudándonos a levantarnos, dando ánimos y esperanza que nos lleven a esa sonrisa del alma. Y como le dijo un centurión a Jesucristo: “Una palabra tuya bastará para sanarme”. Esta reflexión, me ha sacado de un lío mental y emocional.
    Un abrazo fuerte.

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