PURIFICACIÓN DEL SEGUNDO CHAKRA

 

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Texto de la meditación

Nos sentamos cómodamente, colocando nuestra mano izquierda sobre nuestra rodilla izquierda, con la palma hacia el suelo y la mano derecha sobre nuestro segundo plexo, por debajo de nuestro ombligo (a la inversa para las mujeres). Generamos así un circuito energético.

Mientras nos serenamos en esta posición, respirando plácidamente, vamos a percibir interiormente, entre la palma de nuestra mano izquierda y la rodilla, una media luna creciente (con forma inversa a una “C”).

Tratamos de sentir una corriente de energía que circula desde esta media luna hacia nuestro corazón a través del brazo izquierdo y continúa luego desde el corazón hasta nuestro segundo chakra , antes de volver a su punto de partida: la luna creciente. Seguimos interiormente la corriente de vida en este bucle, al menos tres o cuatro veces seguidas.

Esta fase preparatoria, favorece la regulación de la energía sexual en su aspecto instintivo. Puede practicarse sola cuando haya tendencia a dejarse llevar de manera excesiva por nuestros apetitos carnales.

Llevamos ahora nuestra conciencia hasta la cima de nuestro cráneo. Lo que intentamos no es observar mentalmente esta zona corporal desde el exterior, sino sentirnos interiormente más vivos en el centro de la zona indicada. Habitar este punto con toda nuestra percepción, no desde el esfuerzo, sino desde la distensión y el abandono a lo sagrado en uno mismo.

Entrando en una relajación más profunda aún, hacemos descender nuestra conciencia, apaciblemente, a lo largo de nuestra columna vertebral.

Tratamos de no decidir mentalmente este descenso, sino que lo sentimos como una llamada lógica de nuestra conciencia hacia la parte baja de nuestro cuerpo, como la caída de una potente, aunque muy suave corriente de agua cayendo desde lo alto de una montaña para irrigar el valle. Se trata del descenso del fuego de nuestra conciencia hacia nuestra encarnación.

A medida que esta corriente luminosa va alcanzando la base de nuestro cuerpo, sentimos su flujo de frescor rellenar tranquilamente nuestra pelvis e invadir nuestras vísceras.

Finalmente, en el espesor de esta luminosidad, hacemos nacer la presencia de una esfera blanca similar a un pequeño sol, que se apoya sobre nuestro periné, en el chakra de la base.

Esperamos a que la presencia de este sol blanco se instale en nosotros en todo su bienestar.

Moveremos ahora este sol con la respiración del siguiente modo:

Al inspirar, lo invitaremos a subir hasta nuestro segundo chakra, con una inspiración breve como la distancia a recorrer, como aspirado por el movimiento de esta inspiración.

La intensidad de la ascensión sumada a la brevedad de la inspiración garantizan la limpieza de los canales de vida que irrigan esta zona del cuerpo.

Retenemos el aire algunos segundos, tratando de sentir el trabajo del fuego bajo el segundo chakra,

Espiramos lentamente, dejando descender de nuevo el sol blanco hasta nuestro primer chakra, en la base de nuestro cuerpo, donde respetaremos de nuevo una pequeña pausa.

Nos aplicaremos además, en que el aire inspirado y espirado, roce suavemente la parte trasera de nuestra cavidad nasal, lo que provocará un ligero ruido de fricción.

Hay en esta zona una red muy densa de pequeños nadis ligados directamente al chakra de la garganta que tienen la capacidad de dinamizar el prana contenido en el aire que respiramos.

No son sólo gases lo que absorbemos y expulsamos, sino un Principio que nos liga permanentemente con el alma de lo sagrado.

Repetiremos cuatro series de siete inspiraciones y espiraciones.

Entre cada una de ellas, respetaremos un silencio profundo con nuestra atención centrada en nuestro segundo chakra, el hara.

En total, el fuego de energía blanca, circulará 28 veces entre nuestro chakra de la base y nuestro hara, un número lunar y acuático.

El dominio buscado por toda forma de vida consciente, nunca podrá manifestarse en un corazón que mantiene todavía en él la idea de un rechazo, pues no hay omisión que hacer a lo largo del camino que lleva al espíritu.

Todas las funciones del ser deben ser tomadas en consideración con el mismo respeto y el mismo amor.

 

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