Atreviéndose

Apreciados buscadores de la Verdad,

se nos invita a atrevernos,

atreverse implica un reto, un movimiento hacia algo nuevo, coraje… pero… ¿atreviéndose a qué? pues bueno… a ser honestos y a confiar…

a no temer a la Verdad, a mirar el miedo y el dolor y responsabilizarnos de ellos sin culpara a nada ni nadie externo, a saltar al vacío de actuar conforme a lo que siento y no buscando una determinada respuesta, a no manipular, a sanar y a Ser. A estar disponibles para cuestionar cada uno de nuestros puntos de vista, si es que estos no emiten paz.

Aprender significa cambiar, y cambiar no implica juzgar mi realidad para forzar falsamente “un yo mejor” que algún día futuro alcanzaré, pues en el futuro no hay nada que no sea igual al pasado que me hace reaccionar.

Cambiar significa abrirme con honestidad a mi sombra y respirarla desde la conciencia de que lo que estoy mirando no está ahí para ser juzgado sino simplemente para ser mirado, sentido y vivido, para ser aceptado, de este modo, los viejos modos se caen solos.

El cambio se pone en marcha en el mismo instante en que miro en mi presente, y sólo en ese presente se experimentan sus resultados a su debido “tiempo”. Un tiempo que es un eterno momento de atención y respeto a mi sentir presente, el instante santo.

Me gusta mucho este concepto porque en el camino del Despertar, a veces tan lleno de conceptos, no siempre tenemos el coraje de confiar finalmente en lo que sabemos cuando se presenta una “emergencia”, o cuando se trata de soltar nuestras razones y simplemente aceptar.

Nos amparamos en nuestras máscaras y etiquetas para mostrar una imagen “apropiada” y “aceptable”, vendiendo nuestra propia voz interior, la única guía infalible hacia la Verdad y que hay que aprender a escuchar, distinguiéndola de las otras voces, pues esta voz interna es confiable, ella nos conduce al placer, la alegría y la vitalidad, y a la generosidad de querer expandir esta libertad.

El camino de retorno a tu magnífico yo verdadero requiere una actitud valiente,

sin confianza, atreverse a la Verdad da miedo,

acompañarte en el aprendizaje de disolver este miedo en la nada de donde provino, es el objetivo de este sitio, creado para compartir y sanar-nos,

bienvenidos pues a este viaje… El Viaje Total…

Antes de llegar a la Plenitud,

hay que atravesar el océano de todos los miedos.

En esto puede resumirse el largo camino de la Conciencia.

Así, el Amor, el verdadero Amor,

el que ofrece la Visión y libera,

sólo se muestra a los intrépidos,

a los que rompen moldes y seccionan alambradas mentales.

El más realizado de los Maestros,

es aquel que más ha arriesgado y saboreado la vida

a lo largo de las Edades.

El timorato no vive… sólo existe.

Su tibieza no tiene nada de un equilibrio,

sólo habla de la indecisión de un alma

que retrocede ante el fuego del Espíritu.

                                              Daniel Meurois